lunes, 8 de febrero de 2010

Ciudad del Silencio

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Cloroformo empezó a caer del cielo;
furiosas águilas, una a una, fueron cayendo.
Una invisible tiniebla se posó sobre el pueblo
“No recuerdo cuanto tiempo llevo durmiendo”

La idea se fue convirtiendo en sueño;
canciones de cuna en la portada de “El Comercio”
La cantina se lleno de humo muerto
“Otro día más en la ciudad del silencio”

Y nuestra sangre se fue evaporando.
Mentiras cada vez más añejas.
nuestras liras, como todos, se fueron embriagando,
“Somos parte de una generación huérfana”
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