Los años pasan.
Agresivos, afilados...
estridentes, amargados...
siempre
Los años matan.
Caricias, promesas...
incluso calan entre los dientes
hasta que no se puede masticar más
que los años ya pasados.
Y, de vez en cuando,
los años son víctimas del canibalismo inherente a los años.
La luz que se va disipando en las retinas...
la indescriptible complexión del universo cotidiano
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