Peldaños que agonizan tras unos pasos abruptos
Esos peldaños
Construidos sobre el fuego puro de condiciones entrañadas
Peritoneos sin mañana
Totem siervo del presente y sus miradas
Apocalíptico café,
Prisioneros de la almohada y su incondicional disponibilidad
Tan cómoda que mata
Seré un pordiosero más
Del más asqueroso rincón de Gonzales Larrañaga
Y moriré con las arterias ocupadas
Por los gritos sofocados tras la almohada