martes, 17 de diciembre de 2013

Viernes 2:59am


La amargura se consuma en el momento
en el que el deseo nos tira sus dados.
La embriagante idiotez que nos toma de prisa,
el sin saber de un anarquista legrado

Es siempre insensato buscar mas poesía siendo
presa de la desfachatez del delirio humano
El uterino aislamiento y sus breves silencios
La agónica compulsión tras la luz de un smartphone

La turbulencia que me exhorta entre la estrechez de unos labios
para que los segundos en vela se vuelvan mas míos.
Y cada vez más complaciente el café matutino
y por las noches, por las noches...



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