La amargura se consuma en el momento
en el que el deseo nos tira sus dados.
La embriagante idiotez que nos toma de prisa,
el sin saber de un anarquista legrado
Es siempre insensato buscar mas poesía siendo
presa de la desfachatez del delirio humano
El uterino aislamiento y sus breves silencios
La agónica compulsión tras la luz de un smartphone
La turbulencia que me exhorta entre la estrechez de unos labios
para que los segundos en vela se vuelvan mas míos.
Y cada vez más complaciente el café matutino
y por las noches, por las noches...
No hay comentarios:
Publicar un comentario